Introduciendo esto a la arquitectura, nadie puede definir lo bello de las obras. Claro hay críticos y criticones, la diferencia es que los primeros tienen bases y saben del tema, los otros solo dan palabras al viento. Pero a pesar de la gran información que se tenga del tema la belleza siempre va a terminar basándose en las experiencias que han vivido las personas y cómo al ver una obra les traen recuerdos y sentimientos que le hacen aceptar o rechazar la idea.
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